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VALENCIA

Un caza de combate, hidroaviones contra incendios y helicópteros participan en el espectáculo 

Acrobacias imposibles en el aire y espectadores maravillados en la arena. Más de 100 pilotos, con miles de horas de vuelo a sus espaldas, surcaron ayer el cielo de Valencia para ofrecer piruetas inimaginables en el V Festival Aéreo de la ciudad, un espectáculo que deleitó a las cerca de 400.000 personas que se acercaron hasta la playa de la Malvarrosa, según datos de la organización.

Cuatro horas de exhibición de destreza y sincronización en las que nadie apartó la mirada de lo alto. "Es lo más increíble que he visto en mi vida. Llegan a una altura y hacen unos giros que a los pilotos se les debe poner el intestino en la garganta", afirma Juanjo mientras disfruta de la exhibición de las Fuerzas Aérea Holandesa.


Su presencia fue una de las novedades de esta edición. La flota neerlandesa protagonizó uno de los momentos más espectaculares cuando un F-16, un caza de combate, recorrió el horizonte muy cerca del mar y lanzó varias bengalas. La demostración arrancó los aplausos de grandes y pequeños.

Tampoco defraudó la actuación de los ocho pilotos de combate de la patrulla francesa, la otra novedad de este certamen. Dibujaron en el cielo rombos y flechas que dejaban una estela de colores azul, blanco y rojo, los tonos de la bandera gala. Se despidieron perfilando un gran corazón, y una muestra de sincronización a una velocidad que alcanzó los 1.500 kilómetros por hora. "Menos mal que no ha llovido porque sino no habríamos visto estas maravillas. Hasta el ruido que hacen impresiona", reconoce María José, que, como muchos otros, acudió a la Malvarrosa con unos prismáticos para no perderse detalle.

Los pilotos y paracaidistas españoles también coparon la atención de los asistentes al festival. Los espectadores disfrutaron con las acrobacias de los equipos aéreos de la Guardia Civil y un AV-8B de la Armada Española que tras perder peso volando realizó un par de vuelos estacionarios que entusiasmó al público.

Además, el Ejército del Aire desplegó un avión apagafuegos Canadair Cl-415 perteneciente al 43 Grupo y adscrito a la Unidad Militar de Emergencias así como un cazabombardero supersónico F-18, que fascinó al público con una pirueta de vuelo invertido.

En total, participaron siete helicópteros: uno de Salvamento y Rescate y seis helicópteros ligeros, capces de volar a más de 6.500 metros de altura, que compone la patrulla ASPA. Sus pilotos han participado en varias misiones en Bosnia-Herzegovina. 

Algunos de los aeroplanos que ayer salieron a escena son auténticas piezas de museo. "Ha participado un avión acrobático aéreo como es el Saeta. En su época sólo se construyeron 25 ejemplares y de ellos, quedan tres en funcionamiento. Además, ha sido pilotado por el valenciano Víctor Lleó", explica Juan Antonio Molins, coordinador del festival, organizado por el Real Aeroclub Valencia.


Relatar las maniobras 
Anselmo Gámez fue el otro aviador valenciano que ayer hizo piruetas en el aire. Su actuación cautivó a todos los presentes ya que mientras hacía los giros y maniobras en vertical, las relataba a través de la monitorización del certamen. "Me ha sorprendido que el propio piloto que está ahí arriba nos fuera explicando lo que hacía. En los tres años que he venido al festival nunca lo había visto", comenta Rafael, vecino del Cabanyal.

Pero ahí no acaba la presencia valenciana. También formó parte del espectáculo un avión de combate EurofighterTyphoon, la aeronave más moderna de ataque de la Fuerza Aérea española que ahora presta servicio en la base sevillana de Morón de la Frontera pero que, tal y como explicó Molins hasta 1998 estuvo en la base de Manises.

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